Noruega es miembro del Banco Mundial, de los bancos africano, asiático e interamericano de desarrollo y de dos fondos de desarrollo independientes, el Fondo Nórdico de Desarrollo y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA). Las instituciones financieras internacionales multilaterales son vías importantes de canalización de recursos hacia los países más pobres. Los bancos, en especial el Banco Mundial, han aumentado su importancia como «bancos de conocimiento» y proporcionan amplios servicios de asesoría y análisis. Por tanto, para Noruega es importante desempeñar un papel activo en los procesos de desarrollo de políticas de los bancos y trabajar por los cambios que considera necesarios. Noruega aporta una cantidad total de aproximadamente 1,9 billones de coronas noruegas a las instituciones financieras cada año.
La política exterior y de desarrollo de Noruega es la base primordial de sus prioridades en relación con las instituciones financieras multilaterales. En este ámbito, se guía por los Objetivos de Desarrollo del Milenio establecidos por la ONU. Una de las prioridades de Noruega es la promoción de un enfoque más congruente de la cooperación internacional, basado en la soberanía del país que recibe la ayuda y en la coordinación entre los países donantes. Sólo se conseguirá reducir la pobreza si los propios países en vías de desarrollo se responsabilizan de su propio crecimiento. Deben poder opinar, por tanto, en las decisiones que toman las instituciones financieras internacionales.
Noruega desempeña un papel activo en los órganos de gobierno de las instituciones financieras y colabora mano a mano con los demás países nórdicos. Los diputados noruegos están en contacto con los directivos y el personal de las instituciones, sobre todo en lo que se refiere a la política y puesta en práctica de programas y proyectos.
Noruega contribuye, de forma general, de dos maneras a las instituciones financieras multilaterales. La primera de ellas es la aportación de la parte correspondiente de capital social. El capital social de cada institución está formado por una proporción que se paga y una parte considerablemente mayor en aval. Esto permite a la institución suscribir préstamos en los mercados internacionales de capital en condiciones muy favorables. Luego se presta el dinero en condiciones muy similares para financiar programas y proyectos de desarrollo en aquellos países en vías de desarrollo, que pueden pagar los intereses de los préstamos en condiciones de mercado favorables. El período de devolución del préstamo puede ser de hasta veinte años.
En segundo lugar, Noruega realiza contribuciones generales a los fondos de desarrollo gestionados por los bancos de desarrollo y a fondos independientes. Los fondos de desarrollo proporcionan préstamos en condiciones aún más favorables que las mejores ofertas de préstamo en operaciones bancarias normales. Los préstamos de estos fondos no cobran intereses (no obstante, devengan comisiones administrativas simbólicas) y tienen un período de gracia de hasta diez años y un período de devolución de hasta cuarenta.
Noruega también proporciona fondos extra-presupuestarios, o cofinanciación, para la adopción de medidas específicas que considera de especial importancia. Estos fondos ayudan a las instituciones a poner en macha políticas y estrategias al mismo tiempo que sufragan y catalizan nuevas investigaciones y progresos. Así, la cofinanciación sostiene y complementa el trabajo de los órganos de gobierno. También es de gran importancia para fortalecer la colaboración y el diálogo entre Noruega y los directivos y personal de estas instituciones. Los fondos extra-presupuestarios se concentran en la actualidad en fondos temáticos de mayor envergadura, como los fondos de varios países donantes. La cofinanciación continua con la labor internacional de fortalecer la coordinación entre los donantes.
Por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Noruega