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Sociedad y Política

La caza de focas en Noruega

La caza de focas es una de las tradicionales formas de sustento de los pueblos del Océano Ártico y del Atlántico Norte. La caza de focas en Noruega se centra sobre todo en las focas de Groenlandia y en las focas capuchinas. Las existencias de ambas especies están creciendo no existe un peligro de extinción.

La caza noruega tiene lugar en el mar de Barents, más allá de la desembocadura del mar Blanco, en la zona económica rusa (el Hielo del Este), y en Groenlandia (el Hielo del Oeste). Las cuotas noruegas están sujetas a las recomendaciones del Consejo Internacional para la Explotación del Mar (ICES), la Organización Pesquera del Noroeste Atlántico (NAFO) y el Instituto de Investigación Marina de Noruega. Estas recomendaciones se usan como base para la elaboración de un régimen de gestión de multiespecies, que tenga en cuenta, por ejemplo, cómo afecta la caza de focas a otras especies. En 2007 , la cuota total de Noruega es de 46.200  focas adultas, 15.000 en el Hielo del Este y 31.200  en el Hielo del Oeste. Rusia es la responsable de gestionar el stock de focas de Groenlandia en el Hielo del Este, mientras que el stock de focas del Hielo del Oeste está bajo la jurisdicción de varios países y vive en parte en aguas internacionales

La caza de focas noruega, una gestión adecuada de los recursos
Hay un total de, aproximadamente, ocho millones de focas de Groenlandia y capuchinas en el Atlántico Norte, y casi tres millones en las áreas donde tiene lugar la caza de focas noruega. Los stocks de cada especie están en aumento.

Para mantener el stock de focas en unos niveles aceptables, es necesario cazarlas. La cantidad de energía diaria que necesita una foca de Groenlandia equivale a 2 ½ - 3 kilos de arenques. La considerable comunidad de focas están agotando los stocks de varias especies de peces, incluidas las de consumo humano. En el Nordeste Atlántico, la foca de Groenlandia consume ella sola más arenques de lo que es capaz de pescar toda la flota pesquera noruega.

Si las poblaciones de focas aumentan demasiado, algunas especies se verán obligadas a emigrar largas distancias en busca de alimento, lo que en ocasiones se ha convertido en una invasión de focas de las costas noruegas. Los animales consumen una gran cantidad de pescado que, normalmente, estaría destinado para el consumo humano y causan muchos daños a los aparejos de pesca y a los criaderos de peces. Además, miles de focas se han ahogado después de ser capturadas por las redes.

Las diferentes especies marinas se influyen mutuamente, directa o indirectamente. Las personas responsables de gestionar estos asuntos tienen que tener en cuenta esta interacción. Si se decide capturar un stock, hay que considerar los efectos en otras especies. Es un principio generalmente aceptado y que se aplica en la gestión de todas las especies salvajes que no están amenazadas.

Subvenciones por razones medioambientales
Durante mucho tiempo, el mercado de las pieles de foca era pobre, lo que reducía el beneficio de la industria de la caza de focas. Sin embargo, el precio de las pieles ha subido en los últimos dos años, y la mayoría de los ingresos provenientes de la caza de focas procede todavía de la venta de pieles. Hay, asimismo, un creciente interés en otros productos como la carne, la grasa, y el esqueleto, incluido el aceite de foca con fines medicinales.

La caza de focas recibe actualmente ayuda estatal. Esto es necesario para asegurar la regulación adecuada de los stocks de focas y para mantener las tradicionales técnicas de caza y para poder seguir controlando convenientemente la población de focas. A la vez, se están realizando esfuerzos para el desarrollo del mercado de nuevos productos, de modo que la industria no necesite subvenciones.

Legislación y control
Noruega posee una legislación estricta y detallada para la caza de focas, en la que se incluyen el calendario de la estación de caza, cuotas, métodos de caza, formación obligatoria para los cazadores, visto bueno de las embarcaciones e inspección.

Según la ley, se debe matar a los animales con rapidez, humanidad y con el menor sufrimiento posible. Los únicos instrumentos que se pueden utilizar son los rifles y los hakapik (un tipo de arpón). Las focas adultas se cazan con el rifle, mientras que los cachorros se cazan con el rifle o con el hakapik. El hakapik puede parecer primitivo, pero es una herramienta eficaz que aturde inmediatamente al animal y lo mata rápidamente. La legislación noruega no permite la caza de lactantes, es decir, cachorros que no han sido abandonados por sus madres. .

Se exige a los cazadores que asistan a un curso y a pruebas de tiro cada año antes de la estación de caza. Cada embarcación de caza lleva un inspector a bordo. Los inspectores son, además, veterinarios e informan directamente a las autoridades pesqueras.

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